Tiempo estimado: 20 minutos
La mejor contención es la que no llega a las manos: el 95% de las situaciones de agitación pueden desactivarse con la palabra, el tono de voz y una presencia serena.
En este módulo aprenderás las técnicas de desescalada verbal, el uso del espacio físico y la gestión de la hostilidad sin recurrir a la confrontación.
Si el monitor responde con gritos o tensión muscular, el paciente reflejará esa agresividad. Respirar hondo y bajar el tono de voz.
No invadir la distancia de seguridad del paciente agitado; situarse ligeramente de lado (no de frente desafiante) con manos abiertas visibles.
Reconocer el sufrimiento del usuario: "Veo que estás muy enfadado y quiero entender qué te ocurre", separando la emoción del acto.
La palabra "cálmate" suele ser percibida como desprecio a su dolor y aumenta la furia del paciente.
"¿Prefieres que hablemos en el jardín o nos sentamos en la sala tranquila?", devolverle sensación de control.
En agitación, la capacidad de procesar frases complejas está anulada. Usar oraciones cortas con pausas generosas.
Si el paciente tiene un delirio persecutorio, no contradecirle frontalmente ni alimentar la fantasía: conectar con el miedo que siente.
Situarse siempre más cerca de la puerta que el usuario para garantizar una retirada segura si saca un objeto punzante.
Pulsar timbre de llamada o avisar al compañero antes de que la discusión suba de tono, nunca quedarse solo a oscuras.
Si un paciente adulto decide marcharse voluntariamente del centro, no retenerlo físicamente con violencia: avisar a dirección y familia.
En este módulo has adquirido las siguientes competencias clave:
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